Envuelta en la penumbra muda
le canta el viento a la lluvia
para que bañe su desventura
Ausencia execrable de recuerdos
empapados por el desaliento
Su cara bella presagia
el dulce rezo de una caricia
que ajena el proverbio siente
La soledad de su alma
acoge el amor que palpita
la melosidad del beso y la caricia
depositados en su rostro con ternura
Sus ojos sin fulgor
otean el firmamento
los astros la obsequian
el silencio más bello
Duerme y sueña
que su alma se libera
de la álgida alcoba
Su memoria peregrina
