A pesar de tener como lecho, hojas de blancos lirios, las estrellas fueran su guía en el camino y al llegar la noche, hilvanaran en su vestido piedras preciosas ;la bella hada no era feliz ,pues aún. no había hallado el amor.
Ese amor que la liberara de lo absurdo de la vida ,que convirtiera en realidad sus sueños , que le meciera el alma con el más melódico de los versos
Un día,en que la estrella diurna era testigo, de como las olas del mar jugaban con su pelo,vio como un rostro fugitivo se dibujaba en la espuma blanca, y sin saber el motivo ni razón : pues el corazón de estos no entiende, quedó prendida de aquel bello rostro que al llegar la noche perdíase en la inmensidad del mar.
Así, un día tras otro, abriendose paso entre los juncos, la dulce hada bajaba al mar y para que el rostro se manifestase,derramaba sobre las olas, bellas rosas blancas, regadas con sus lagrimas, en cada una de ellas bosquejado el más dulce de los besos .
La luna ilumina su rostro y su dorado cabello . En sus pupilas reflectada. la llama del amor
La dulce hada al fin, conocía la felicidad, al ver hallado el amor .
Amor que la acaricia el alma, al recitarle al oído, el más bello de los sonetos, engalanado de mutuo amor y deseo.
Inmovilizándose el tiempo, trocando lo hermoso en eterno.
