existía un escondite
mágico y silencioso, inmune
a los avatares del tiempo
Una blanca paloma
rauda hacía el volaba
huía del olvido
del desprecio
del egoísmo del mundo
volaba en pos
de amores inocentes
de ternura y sentimientos
su corazón llevaba
herido de muerte
por una cruel y vil traición
derramando lágrimas
de soledad y desconsuelo
Al sentir su cuerpo abrazado
al abrigo de las maldades
se despidió de este mundo
velando su alma
los grises cielos
guardián de ella
el pobre tronco
que llora sin consuelo
por la dulce paloma
que feneció de amor
esperando el milagro
de ver cumplidos
sus anhelados sueños
