siempre morara un alma sensible de poeta
en el lugar más recóndito de la tierra .
Sus letras serán un himno a la verdad
estandartes de la amada libertad .
La tinta con ellas impresas
sin distinción de colores y razas
salpicará a todos por igual.
Erigiéndose jueces, árbitros y testigos
de las memorias olvidadas
que atadas al lastre de la injusticia
agonizan en el fondo del mar.
Compañeras de corazones solitarios
que deambulan trazando con sus pasos
el camino que les queda por andar.
Confesores e imparciales abogados
de espíritus atormentados
que en exilio y soledad murieron
con sus sentidos atrofiados
por no tener nadie quien las amara
ni a nadie a quien amar.
Sin ser perdonadas
ni ellas nunca perdonar.
Y cual flores batidas por el viento
sus semillas a miles y miles de leguas
la brisa dispersara
quedando por siempre sembradas
por los tiempos de los tiempos
en la fértil tierra, en el bello espacio sideral.
