engendrados en los corazones
que la mente los va vistiendo de letras
y el alma los pare en una habitación
a solas, en silencio y en penumbra
Ignorando si una vez venidos al mundo
serán tratados con suavidad y mimo
o cubiertos de moho y polvo ,
reposarán en una estantería
hasta que una mano amiga
los libere del triste letargo
que produce el olvido
O luciran en lejas de armarios
como finas piezas de porcelana china
Libros con vida propia
que laten y respiran
que por muchas manos que pasen
por siempre sus hojas inscritas llevarán
