habían vuelto al útero
de su amada madre Gaia
Se habían ido de este mundo desnudos
sin que entre sus manos
anidase una bella rosa blanca
sin ceremonia, ni entierro
ni lápida triste de madera o mármol
que dejase constancia de su paso
por este mundo hostil y frío
Sus espíritus ahora tristes vagan
entre dos mundos perdidos
buscando el modo , la manera
de ponerse en contacto
con alguien que les ayude
a encontrar el malecón que guía
a la barca de Caronte
que les permita cruzar
a la otra orilla del Estigia
que separa el mundo
de los muertos y los vivos
Una paloma surca el cielo
en su pico bellas rosas blancas
que con dulzura e inmenso mimo
en tierra sacra deposita.
