en ella reconoció la sombra
de la yedra trepadora del tiempo
que abandonando lo bello
amagaba dejar a su paso
senderos marchitos
Y en ese instante su mente
franqueó mares y bosques
ríos, alcázares y jardines
yendo a reclinarse
en el tálamo cálido
donde el sol y la luna
bajo sabanas de raso
comerciaban con la magia
del juego prohibido
En la fragancia de las rosas
en nubes de colores
que en el atardecer se tejían
para conservar por siempre
en los labios el dulzor
de los besos sustraídos
en su piel la percepción
de las caricias clandestinas
desprendiendo de su memoria
palabras sin sentido
despojos de rumores
miedos inútiles mendigos
para así en la almadía de la noche
seguir entretejiendo el ritual
del amor, los sueños y la fantasía
dejando inmóviles las aguas
de la fuente de la vida
La diosa madre Rhea jubilosa
dándoles la bienvenida
Infinitas gracias querid@s amig@s por vuestro respeto y cariño
ozna -ozna
