Protector cual amoroso padre le recomendaba que de su calidez no se alejara por temor que se rompiera el hilo invisible que a la vida los unía
deseando que no viera el mundo del revés y dejara de creer
que en la mirada de la justicia respira la fuerza de la verdad con sentido
que todos los niños lucen zapatos de charol en sus pequeños pies en días de lluvia y frío
que no sufren ni sienten miedo pues la luna les canta al oído nanas para dormir antiguas
que se da valor al aroma de azahar, de rosa y jazmín cuando en la fuente de un jardín se baña desnuda
que al vaivén del mar su traje de fiesta nadie ha escondido, y sigue a la arena conquistando con su eterno beso, estremeciéndola el rostro con su sonrisa
que de las entrañas de la tierra nadie usurpo plegarias de paz y libertad que no pudo acallar el olvido
que en las estrellas anidan los suspiros de la lluvia que por ser feliz al amanecer partir no querían
El sol y el gorrión en contemplación mutua pensaron los dos a la vez viajar al mundo de los que se fueron sin decir el nombre de los andenes donde estacionan los trenes de regaliz
de los mares donde atracan los barcos de papel con satinado brillo que llevan pasajeros que conocen el secreto de la ilusión y la fantasía.
de los relojes que con sus saetillas sin instrumentos obsequian la más bella de las concertinas
del lugar del bosque donde longevos árboles platican de noche con las estrellas que con cara de sueño los escucha, haciéndolas sentir que es bello ver nacer un nuevo día, que no se puede dejar de soñar y sonreír, que los milagros en las dulces melodías, en los colores pacíficos
De los payasos que custodian los cuentos, los besos con sabor distinto, del brillo de la luna que por un tragaluz se cuela de puntillas y se desparrama sobre folios escritos, que hablan de historias de ocasos y amaneceres, de seres esclavos y libres, de miedos ganados y perdidos, de unas manos que untan con ternura en las tostadas mermelada y mantequilla, de los que dieron y están dispuestos a dar su vida para que deje la humanidad de empujarse unos a otros para conseguir tributos y cifras, para poner fin a las guerras y lo único que se pose en el suelo sea la humedad del aire condesando en forma de gotitas cariñosas de roció
Infinitas gracias querid@s amig@s por seguir acompañando mis humildes letras en su recorrido.
