No puedo evitar emocionarme
al adentrarme en el corazón del pueblin
y ver que no alcanzo
a acariciar el recuerdo
de sus verdes campos
Los tentáculos del abandono
habían apresado
a las piedras de sus casinas
de sus senderos rurales
Al haber perdido sus señas de identidad
El pueblin se ahoga
en un mar de desesperanza
Las hojas del texu y el carbayu
símbolos de supervivencia
espectadoras silenciosas
del paso de la vida y la muerte
desafían al viento desde su atalaya
que sin compasión con furia las bate
La sabia de los castaños
grita al sentirse olvidada
Triste llora la luna
al ver al pueblin que tenía alma de poeta
y ahora abierto en mil heridas
agoniza en un silencio de total desamparo
