Una mañana invernal me fijé en su rostro sereno
En sus retinas, atrapado en ellas
el infinito mar
Y ansié que me hiciera participe
de su amor por Nereida
Amor que no precisa palabras
Que carece de las ataduras de la fe impuesta
De los mensajes que le envía Poseidón
en la intimidad y en secreto
Aunque no estuvieran completos
De las salomas de los pescadores
cuando salen a faenar
De los nombres que nunca llegan a arribar al puerto
por llevarlos la Madre de las Olas a su reino
Pero él opto por adentrarse en el universo del silencio
Mientras la brisa del mar masajeaba mi cabello
él se envolvió en un halo de luz y de misterio

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