Estaba frente a él
Escuchando su canto
constante
Reclamando su
pertenencia
Su derecho de borrar
las huellas del tiempo
Adheridas a él las
espumosas olas
Demostrándole su
fidelidad, su amor eterno
Sobre él sobrevolando
aprovechando las corrientes del viento
Las gaviotas que con
sus notas agudas
Le declamaban versos
sin firma
Que entre dos
realidades habían quedado presos
Permanecí en silencio
sin apartar los ojos de él
Convencida que él sabría interpretar
Mi fluir constante de
sentimientos
Me fui con el mensaje
que él con su sal marina
Había inscrito en mi
piel
“Que el tiempo malogrado
es un sendero sin retorno “
“Que somos insignificantes
frente a su indomable misterio “
