aquella mañana sobrenadaban
millares de destellos de plata
cual si se hubiese descolgado
la Via Lactea del cielo
que ávida por percibir
del sol su calidez y belleza
ilusionada migro cobijada
por el chaflán de la noche
haciendo testigo al alba
del cabriolear de las olas
al compás de valses criollos
venturosas por contemplar
que la utopía de las estrellas
se había hecho realidad.
Ahora Hera, el sol y el mar
configuraban una esencia impar
engendrando abalorios de perlas
engarzados con el aliento efebo
de Lirios del Valle, flores de Menta
y pétalos desmigajados de Rosas
ozna-ozna
