poemas de amor body{ cursor:url(http://cuw.iespana.es/archivos/amor07.ani);} poemas de amor ozna-ozna : En la aislada aldea ozna-ozna

domingo, 17 de agosto de 2014

En la aislada aldea ozna-ozna

En la aislada aldea con sus casinas de piedra, con pilastras de madera que sostienen las ventanas, al abrigo de las montañas, de los verdes eucaliptos y castaños, predomina la paz, se desborda sin lastimarla, la luz solar al galopar sin soberbia sobre ella.
Conversando con ella misma, gozando de la locura que la caracteriza, despacin ascendió por el sendero que dirige al paisaje inquieto del mar.
Y allí recostándose en la hierba compartió con ella el latir de su corazón andariego, que se preguntaba, cuanto tiempo podía aguantar sin respirar.
Su mente confusa por no saber la razón por la cual no poder tener memoria como los peces
Escrutando en el guateado de las nubes el motivo por el cual no podía ser como las gavinas que osadas picotean la espuma de las olas, esperando la señal que las haga retornar a su lugar
Anhelando ser vidente para saber donde se ocultan durante el día las luciérnagas que emiten su luz colmando de destellos el sayo de la nocturnidad.
Tener poderes para mudarse en flor del recuerdo que resiste a las frías temperaturas del invierno, pese a su fragilidad.
Para saber el motivo por el cual talan los bosques, del caldo de cultivo de las guerras, de la corrupción de los partidos, de la censura, del fariseismo, del ridículo puritanismo, de la ignorante tiranía, cual es la razón por la que se daña a la madre Gea, su bella existencia, su dulce compás.
Adueñándose de ella el tono rubí del atardecer, que parecía llorar, como si le hubiera transmitido su tristeza, su impotencia por no comprender la maldad que duele y daña. se abrazó a la yerba
Esa yerba testigo de los pasos de sus antecesores, percibiendo su cuerpo que allí en sus raíces por siempre florecerían la solicitada justicia, la buscada y anhelada verdad.
Mientras el mar, ajena a todo, con sus espumeantes olas besaba la arena, haciéndose de rogar
 Los aleros de las casinas viejas de la aldea, los iba cubriendo despacin con mimo los blancos rizos de las estrellas, conocedoras estas que la sabiduría que nunca muere, en sus piedras moraría hasta la eternidad, esperando que algún día alguien viniera y  las supiera escuchar.


Infinitas gracias querid@s amig@s por vuestro respeto y cariño
ozna-ozna
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