Los punteros del reloj
sin respetar sentimientos
implacables caminan.
Enfrentadas con el viento
por el cielo azul las nubes
sin memoria se desplazan
ajenas al sufrimiento
a las miserias y grandezas
que el alma humana anida
Por intentar retenerlo
nuestro corazón tocado
de gravedad queda herido
Nuestros pensamientos
aletargados, vacíos
Nuestra alma lamiendo
la herida que dejaron
cuando fueron exiliados
