obsequia a la humanidad
su áureo destello
haciendo huir con el
a los espectros
que amparándose
en la oscuridad del crepúsculo
se ocultan en los espejos
Bellas golondrinas
surcan el firmamento
en su pico protegida
la rosa de los vientos
En alta mar un barquito velero
que las velas rasgó el viento
lucha por llegar a buen puerto
Impregnada en la brisa
se repite la misma melodía
cubriendo cual neblina
la tristeza de la soledad compartida
El andén de la estación
empieza a cobrar vida
protagonistas sin maquillar
interpretan un guión
utópico de descifrar
Unos sacan billete
para el futuro incierto
Otros con ramas enganchadas
alrededor de sus cuerpos
buscando una salida
corriendo siempre en circulo
quedan de estas prisioneros
En las arterias de la ciudad
transitan figuras erguidas
momias seguras de la muerte
indiferentes a la vida
Amparándose tras doseles
espectadores cobardes
critican, omiten y observan
la función del día a día.
Pero jamás sin introducirse
en la piel del protagonista.
Las rosas en los jardines se sustentan
de risas cantarinas de niños
de cándidos besos disimulados
de versos recitados a la brisa
por un orate poeta enamorado
en estos esbozada la belleza
