poemas de amor body{ cursor:url(http://cuw.iespana.es/archivos/amor07.ani);} poemas de amor ozna-ozna : El espíritu sin dueño ozna-ozna

domingo, 28 de diciembre de 2014

El espíritu sin dueño ozna-ozna

Caía la tarde ajuntando los recuerdos, los malos con los buenos y el espíritu sin dueño deslizabase en trineo por el péndulo del reloj de cuco, abriéndose paso entre la nieve, cuando de repente cayo en la cuenta que tenía miles de cosas que aún hacer y que al pasado nunca se puede volver.
Mientras paseaban cantando las agujas su tono, el espíritu sin dueño no hallaba consuelo, se marchaba  sin saber donde van de la infancia los puros sentimientos, antes de ir a parar a callejones sin salida, esperando llegue el día de mudarse otra vez en armonía.
Los suspiros que no los había abandonado la esperanza, antes de sin piedad haberse convertido en corazones desgarrados, en ceniza sin sabor ni colorido de mar, ni de salina
La maleta donde el cansancio, la cortina de lluvia y neblina aún de ella no se habían hecho amigos, ni habían pasado factura a la mente que se admira con cosas inexistentes y a las verosímiles idealiza.
El minuto donde el pasado y presente se disociaron quedando confusos, llorando perdidos por un amor enamorado que aún no tenía nombre a pesar de embrujar amaneceres y atardeceres en los cinco continentes, a todas las culturas.
El arcón donde por miedo a decidir, las silabas de la amistad se guardaron volviéndolas suicidas. apenas empezando a latir, sin llegar a calzar sus zapatitos de charol azul
Sacudiendo con vehemencia la cabeza vio en el cristal de la luna su reflejo
Viajero de un tren sin anden ni estación, que pese a saber cuanto tiempo duraría, se iba sin haber cumplido la misión de salvar al mundo.
De hacer saber a la humanidad cuanto se precisan las manos que saludan con cordialidad, que no saben ni quieren saber del adiós que deja al verano aterido de frío.
De los brazos que abrazan aún sabiendo que aquella alma que aferran un día se volverá grano de arena, vejez con arrugas en la frente inspirando sabiduría.
De los labios que al posarse en otros hacen saber que sin ellos la sangre no tiene fuerzas para trepar por las montañas de las venas, para comenzar sin importar en cual estación de año la savia de una nueva vida
Del recuerdo de calor de la ropa interior de antaño que con tanto mimo arropo su piel cuando sentían miedo  al adentrarse en el valle de los sueños después de despedirse del sol con sus brillos rojizos.
Que siempre se deben cobijar en la palma de la mano notas invisibles y con la otra acariciándolas en viva voz leerlas para hacer saber a ese alguién que las letras mordisquea por no saber o no querer a los que sueñan entender, a que pese a colmarse las almohadas de dudas. a temer perder la libertad por querer, a que el olvido por la  distancia vaya pincelando sus tonos en las nubes, por siempre habrá alguien que cerrando los ojos batirá las alas de su pensamiento para volver a sentir que sin poesía, el trébol de cuatro hojas no tendría ningún sentido, ni la brisa marina, razón de ser motivo.
Paro el trineo para explicar a los gorriones de la vida el guión, pero no tuvo fuerzas ni valor, y se quedo dormido tratando de convencerse que antes que dieran las doce, buscaría aquel rostro que sin explicación venía, ignorando que los silencios son culpables de que la verdad y la libertad se pierdan en la lejanía, que entre pueblos halla indiferencias y guerras, que no se salden las deudas, que no se consiga que la paz y la tregua luzca en puestos de artesanía.
Cuando despertó se encontró delante de una puerta de madera que el en ella había tatuado sus huellas.
Respirando hondo y lentamente soltando el aire, el espíritu sin dueño decidió esperar a aquel jinete que venía de afuera, con la ropa cubierta de polvo del camino, para explicarle antes de su partida que le esperaba una caminata muy dura y larga , que desde su puesto de vigía sería testigo de deslealtades, de miradas de odio, de palabras cobardes que de la verdad huían, de rostros carentes de simpatía, al despedirse el sol a los grilletes pregonando su concertina.
A Dioses sacados en vianda, que solo se acuerdan de ellos una vez al año, para rogarles en cuarto menguante que les otorguen monedas de plata, una lujosa vida, sin acordarse que al lado de ellos hay un corazón pobre que canta una triste canción, entregando en ella su misera vida
De almas sumisas carentes de coraje que aceptan la esclavitud cual si fuera una dádiva
De mentes interesadas controlando desde su atalaya sus propiedades, de sus esclavos el trabajo que no saben que la luz del día no se fue, que esta afuera y solo hay que tener coraje para abrir una ventana y en sus ojos sentirla.
Una oleada de sentimiento invadió al espíritu sin dueño, al ver como aquel zagal hacía vano intento por interrumpir el llanto y la expresión de su rostro mudo en inmensa ternura.
Y sonriendole le consoló como nunca jamás nadie lo consolaría.
Haciéndole saber que también sería testigo de corazones de papel, que riquezas y propiedades para ser felices no precisan.
Que prosas infringirían falsas leyes para poner fin a la guerra, la esclavitud y la tiranía.
Manos que modularan figuras de barro, acompañadas de musas, de sonrisas, de estrellas que nunca se apagan , que encienden las lamparas de las bibliotecas sus estancias, a con su rubrica cimentar alianzas. Que con un simple chasquear de sus dedos el estandarte del amor ondee en el viento cubriendo a todos por un igual con su dorado destello esperando a ese alguién que nuevamente le conquiste.
De pescadores y mariscadoras realizando su duro faenar, escuchando el canto de sirenas, haciendo grandes miles de cosas pequeñas. A ser valido y respetable el anuncio de compromiso de los enamorados a la luz de la luna haciendo testigo a las estrellas que navegan por el cielo sin barco, sin timón ni guía.
A melodías abrir grilletes que aprisionan pies y muñecas, y vuelvan a luchar por las canciones de cuna que dejaron los ancestros escritas en partituras, aún sabiendo que no volverían a este mundo. Y así el único sonido de arrastrarse por el suelo sea de las hojas secas su perfume.
El espíritu sin dueño volvió a montar en su trineo arrastrado por algas. un batallón de hormigas cubiertas de manto dorado tachonado en carmesí plata. Y traspaso el cielo con la esperanza que el zagal hiciera comprender a la humanidad que no se pueden mantener de brazos cruzados mientras haya niños y ancianos en el mundo muriendo de hambre y frío, mientras no se respete a toros bravíos a bosques, nidos, mares y ríos. Hasta que el Amor, la Justicia y la Libertad no sean el único himno trascrito en todas las lenguas, a todos los rostros humedecidos de su agua clara y cristalina.
Y mientras encendía la vela de su nueva morada, una lagrima resbalaba por su mejilla por no haber podido hacer que el cielo siempre se pintara de azul, con la esperanza que el joven zagal con los  mágicos pinceles que en sus alforjas portaba lo conseguiría.
Y poco a poco fue cerrando la puerta con lacre, poniendo fin al calendario con sus estaciones, sus meses y sus días.

                          cruz

Vos deseo querid@s amig@s feliz salida y entrada de año. Que el Amor y la Paz habite en vuestras moradas por siempre. Y os doy infinitas gracias por hacerme sentir este año que está a punto de regresar al país de donde nunca se vuelve, vuestra agradable, cálida y respetuosa compañía. Mil besinos de esta astur que siempre os lleva en el corazón.

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