poemas de amor body{ cursor:url(http://cuw.iespana.es/archivos/amor07.ani);} poemas de amor ozna-ozna : La Diosa Madre ozna-ozna

lunes, 23 de noviembre de 2015

La Diosa Madre ozna-ozna

La melena rubia de la Diosa Madre brillaba por efecto de los reflejos del mar
Y ambos se miraban convencidos que para cambiar el mundo ahora convertido en una batalla campal, con auspicios de trágico final, solo bastaba desearlo con intensidad.
Que para que así sucediese había que poner toda la fuerza de su asentimiento, para que el gesto risueño de la PAZ,  nada ni nadie lo pudiera reprimir ni demoler.
La Diosa Madre melancólica se compuso la chilaba, deseando con vehemencia el mar que la miraba ensimismado, asirla de la cintura, arrullarla en sus brazos, almibarar su cuerpo, ser su armado caballero para defenderla de Eskol que la circunda para devorarla, hasta quedar dormidos, pareciendo ser los dos un único ser.
Y al despertarse ya no oír la vocecita llorosa de la infancia, de los pichones heridos en los nidos de los árboles, de las alas de las mariposas victimas de los emisarios de la muerte, que ignorantes alardean de sus triunfos, de dejar a su paso un rastro con aroma a muerte, horror, humo y desolación.
De los silencios que borra de cuajo de los sueños su curso. De dejar en el mundo profundas ulceras sangrantes.
La noche exhausta de ser testigo de tanto infortunio, con el beneplácito de las estrellas,  cerró los ojos, confiando que al abrirlos la belleza inexplicable, los dioses dueños de la sabiduría y las musas buscaran aliados, en las ondas formadas por el viento, en los fenómenos incorporeos, en los teloneros oradores, en los personajes de cuentos, en la sucesión de sonidos melódicos, en el orden de las silabas armoniosas, en los corazones que laten con ritmo, cadencia y prosodia, en los rapsodas y los filósofos, que sobreponiéndose al miedo, pusieran fin a aquellas comadrejas ausentes de amor, conciencia y lógica, portadoras de valijas de piel negro, impregnadas de fatalidad, de sangre inocente de coral rojo
Asociados al Dios de la guerra Ares encarnado de la fuerza bruta y la violencia, a la terrible Sekhmet, a Loki Dios del fuego destructor, a Ragnarok con poderes malignos, Dios del fin del mundo y la destrucción.
Y así los tres se quedaron dormidos mientras el sol esquivaba los disparos que la humanidad se disparaban unos a otros. Convertidos en piezas blancas y negras de ajedrez  movidas por manos infames que se disputan con sus propias leyes delimitando la libertad, con consecuencias ineluctables, el tablero del mundo, sin dar opción al conocimiento, al destino y a la voluntad.

Infinitas gracias entrañables amig@s por a mis letras, vuestro respeto y cariño.
ozna-ozna
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